Tres disciplinas, una sola dirección: dentro de la historia de Alice Betto
Agua, bicicleta, carrera: qué significa vivir el triatlón como protagonista.
Hoy nos metemos al agua con Alice Betto, triatleta italiana, olímpica y madre. Alegre, decidida y sensible, Alice ha construido su camino deportivo a partir de un elemento que siempre la ha acompañado: el agua.
Comenzó a nadar a los cuatro años y, desde entonces, nunca ha parado. Durante muchos años, su mundo estuvo hecho de largos en piscina, entrenamientos, técnica y disciplina. Hasta los 17 años, de hecho, su vida deportiva giraba en torno a la natación competitiva y la danza clásica.
Después, a los 22 años, llegó el triatlón.
Una elección que cambió su manera de vivir el agua, llevándola fuera de la piscina y hacia una dimensión completamente diferente: el open water.
Cuando el open water no es amor a primera vista
Para quien viene de la natación competitiva, podría parecer natural pasar al open water. Pero en el caso de Alice no fue así.
La primera experiencia en competición fue casi un shock.
El mar frío, el neopreno que nunca había usado antes, el contacto con otras atletas y un entorno mucho menos controlado que la piscina la enfrentaron a una sensación nueva. Sabía nadar, claro. Pero en ese contexto se sintió bloqueada, casi como si volviera a ser principiante.
Alice no se detuvo ante esa primera dificultad. Como atleta acostumbrada a los desafíos, decidió conocer un entorno que al principio le daba miedo. Con el tiempo, el open water se convirtió en algo diferente: ya no un obstáculo, sino un espacio por comprender.
Hoy, esa dimensión que inicialmente parecía tan lejana se ha convertido en una parte fundamental de su identidad deportiva.

Tokio, París y una nueva conciencia
En el recorrido de Alice hay dos etapas que cuentan mucho sobre su nivel y su carrera: los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y París 2024.
Dos experiencias que marcan la historia de una atleta, pero que en su caso también se entrelazan con otro gran cambio personal: la maternidad.
Entre Tokio y París llegó Ettore.
Volver después del nacimiento de un hijo nunca es algo sencillo, y aún menos para una atleta profesional. Alice decidió hacerlo escuchando a su cuerpo y respetando los tiempos necesarios. Después del parto esperó un mes antes de retomar una actividad ligera, sin forzar.
Cuando sintió que su cuerpo respondía bien y que mentalmente quería volver a empezar, todo se volvió más natural. El impulso emocional, la motivación y el deseo de volver a expresarse al más alto nivel hicieron el resto.
El consejo que hoy daría a las madres deportistas es simple y poderoso: “Nunca ponerse límites.”

La natación como algo para transmitir
Ser madre también cambió la manera en que Alice mira la natación.
Para ella, nadar no es solo un deporte. Es algo esencial, una habilidad que puede marcar la diferencia en muchas situaciones y que representa una relación importante con el propio cuerpo y con el agua.
Hoy intenta transmitir esa familiaridad también a Ettore, sin presiones ni expectativas relacionadas con la competición. El objetivo no es necesariamente seguir el mismo camino deportivo, sino aprender a sentirse cómodo en el agua.
Porque la natación puede convertirse en disciplina, pasión, pero también en juego y seguridad.
Alice y Zoggs: un vínculo nacido en el agua
La relación entre Alice y Zoggs comenzó hace unos 16 años, precisamente en sus primeros pasos en el mundo del triatlón. Formar parte del equipo Zoggs tiene por ello un significado especial: no se trata de descubrir una marca desde cero, sino de reencontrarse con una marca que la ha acompañado desde el inicio de su recorrido.
Alice aprecia especialmente la originalidad de los productos Zoggs y la capacidad de la marca para hablar a diferentes nadadores: desde atletas hasta niños que descubren el agua con curiosidad. Como madre, considera muy importante la atención dedicada a los más pequeños con Learn To Swim, una categoría pensada para acompañarlos en su crecimiento en el agua con comodidad y protección.
En sus sesiones técnicas y competiciones, Alice elige productos capaces de adaptarse a diferentes contextos. Para el open water utiliza el Hypex Ultra, un neopreno diseñado para ofrecer comodidad, flexibilidad y rendimiento.
Para los entrenamientos confía en las gafas Endura Max; en competición tiene una preferencia clara: las Predator Goggles. Un modelo que sigue eligiendo por la sensación de fiabilidad, visibilidad y estabilidad durante la natación.

Una nueva etapa: las largas distancias
Después de años al máximo nivel en el triatlón olímpico, Alice está entrando en una nueva fase de su carrera deportiva.
Las distancias Ironman y 70.3 siempre le han despertado curiosidad y hoy siente que este podría ser el momento adecuado para alcanzar nuevas satisfacciones. Es una transición distinta, que requiere una nueva forma de gestionar la energía, el ritmo y la preparación.
La distancia full representaría para ella la culminación de toda una carrera. Por ahora, sin embargo, Alice prefiere mirar este camino con claridad: apenas está al comienzo de esta nueva aventura.
En Valencia ya tuvo la oportunidad de probar el nuevo Predator Trisuit, con el que se sintió muy cómoda en competición. Otro paso dentro de una etapa deportiva que le permite explorar nuevas distancias, nuevos objetivos y nuevas motivaciones.

Más allá del deporte
Mirando hacia el futuro, uno de sus sueños es también aprovechar toda la experiencia acumulada durante los años para convertirse en una buena mental coach deportiva.
La historia de Alice habla precisamente de eso: la fuerza de cambiar de forma sin perder la dirección.
De la piscina al open water.
De los Juegos Olímpicos a la maternidad.
Del triatlón olímpico a las largas distancias.
Siempre con el mismo hilo conductor: el agua como punto de partida, de regreso y de evolución constante.


